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Conclusiones clave
- Los entornos de juego modernos carecen de la visibilidad necesaria. Las plataformas que crecen rápidamente generan terminales de API no gestionados y en la sombra que los equipos de seguridad no pueden monitorear. Sin embargo, la detección continua basada en el tráfico garantiza que todos los activos sean visibles y estén protegidos.
- Los atacantes han pasado a centrarse en la manipulación interna. En lugar de infiltrarse en los sistemas, los ciberdelincuentes ahora aprovechan los procesos legítimos de las API para cometer fraudes, lo que requiere un análisis de comportamiento para detectar abusos dentro de un tráfico que parece normal.
- Los equipos de seguridad deben establecer sus prioridades en función del impacto que tengan en el negocio. Dado que no todas las API conllevan el mismo nivel de riesgo, los equipos pueden reducir la superficie de ataque identificando y protegiendo de manera prioritaria los terminales que exponen datos sensibles de los jugadores o funcionalidades financieras críticas.
- La seguridad de las API es fundamental para el crecimiento competitivo. A medida que los operadores de juegos amplían sus servicios con nuevas funciones e integraciones de partners, la implementación de una sólida visibilidad de las API y medidas de protección del comportamiento permite a las empresas adoptar nuevas tecnologías sin perder la confianza de los jugadores ni los ingresos.
Preguntas frecuentes
Preguntas frecuentes
Los controles tradicionales están diseñados para detectar amenazas conocidas, firmas y ataques volumétricos en el Edge, por lo que no pueden identificar el abuso de la lógica empresarial ni los comportamientos anómalos que utilizan credenciales válidas.
A medida que las plataformas de videojuegos crecen, el lanzamiento rápido de nuevas funciones e integraciones a menudo deja activos terminales antiguos y no gestionados, lo que puede exponer datos sensibles de los jugadores o información financiera que los equipos de seguridad no pueden controlar.
Akamai identifica las API mediante el análisis del tráfico y la detección basada en el código, lo que permite crear un inventario actualizado de forma continua que incluye terminales conocidos, en la sombra e inactivos.
El análisis de comportamiento detecta patrones asociados con el fraude, la automatización y el abuso al evaluar cómo se utilizan las API, lo que permite identificar actividades maliciosas incluso cuando las solicitudes parecen legítimas.
Las organizaciones no pueden aplicar de manera efectiva los mismos controles de seguridad a todos los terminales. Establecer prioridades en función del impacto en el negocio garantiza que los esfuerzos en materia de seguridad se centren en las interacciones que conllevan el mayor riesgo financiero y operativo.
Ponen en riesgo los ingresos, la integridad de las partidas y la confianza de los jugadores, lo que puede derivar en pérdidas económicas por fraudes con la moneda virtual del juego y en una mala experiencia de juego.
Al ofrecer la visibilidad necesaria para evaluar rápidamente nuevas integraciones y la protección para detectar abusos de forma temprana, las organizaciones pueden adoptar con confianza experiencias mejoradas mediante IA y nuevas tecnologías sin introducir vulnerabilidades.